Evangelio de Hoy


Martes 15 febrero 2011
Martes de la VI Semana del Tiempo Ordinario

Libro de Génesis 6,5-8.7,1-5.10.
Cuando el Señor vio qué grande era la maldad del hombre en la tierra y cómo todos los designios que forjaba su mente tendían constantemente al mal,
se arrepintió de haber hecho al hombre sobre la tierra, y sintió pesar en su corazón.
Por eso el Señor dijo: “Voy a eliminar de la superficie del suelo a los hombres que he creado – y junto con ellos a las bestias, los reptiles y los pájaros del cielo – porque me arrepiento de haberlos hecho”.
Pero Noé fue agradable a los ojos del Señor.
Entonces el Señor dijo a Noé: “Entra en el arca, junto con toda tu familia, porque he visto que eres el único verdaderamente justo en medio de esta generación.
Lleva siete parejas de todas las especies de animales puros y una pareja de los impuros, los machos con sus hembras
– también siete parejas de todas las clases de pájaros – para perpetuar sus especies sobre la tierra.
Porque dentro de siete días haré llover durante cuarenta días y cuarenta noches, y eliminaré de la superficie de la tierra a todos los seres que hice”.
Y Noé cumplió la orden que Dios le dio.
A los siete días, las aguas del Diluvio cayeron sobre la tierra.

Salmo 29(28),1-2.3-4.9-10.
Salmo de David. ¡Aclamen al Señor, hijos de Dios! aclamen al gloria y el poder del Señor!
¡Aclamen la gloria del nombre del Señor, adórenlo al manifestarse su santidad!
¡La voz del Señor sobre las aguas! El Dios de la gloria hace oír su trueno: el Señor está sobre las aguas torrenciales.
¡La voz del Señor es potente, la voz del Señor es majestuosa!
La voz del Señor retuerce las encinas, el Señor arrasa las selvas. En su Templo, todos dicen: “¡Gloria!”.
El Señor tiene su trono sobre las aguas celestiales, el Señor se sienta en su trono de Rey eterno.

Evangelio según San Marcos 8,14-21.
Los discípulos se habían olvidado de llevar pan y no tenían más que un pan en la barca.
Jesús les hacía esta recomendación: “Estén atentos, cuídense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes”.
Ellos discutían entre sí, porque no habían traído pan.
Jesús se dio cuenta y les dijo: “¿A qué viene esa discusión porque no tienen pan? ¿Todavía no comprenden ni entienden? Ustedes tienen la mente enceguecida.
Tienen ojos y no ven, oídos y no oyen. ¿No recuerdan
cuántas canastas llenas de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil personas?”. Ellos le respondieron: “Doce”.
“Y cuando repartí siete panes entre cuatro mil personas, ¿cuántas canastas llenas de trozos recogieron?”. Ellos le respondieron: “Siete”.
Entonces Jesús les dijo: “¿Todavía no comprenden?”.

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