Comentario al Evangelio de Hoy

El Señor dijo: «Yo soy la luz del mundo: el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vid». En efecto, alumbra a los que son ciegos. Quedaremos iluminados, hermanos, si tenemos el colirio de la fe. Porque fue necesaria la saliva de Cristo mezclada con tierra para ungir al ciego de nacimiento (Jn 9,16); también nosotros hemos nacido ciegos por causa de Adán, y necesitamos que el Señor nos ilumine. Mezcló saliva con tierra; por ello está escrito: «La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros» (Jn 1,14).
Él mismo había dicho: «Yo soy el camino, la verdad, y la vida ” (Jn 14,6)…. Permaneciendo junto al Padre, es la verdad y la vida; al vestirse de carne, se hace camino. No se te dice: «Trabaja por dar con el camino, para que llegues a la verdad y a la vida»; no se te ordena esto. Perezoso, ¡levántate! El mismo camino viene hacia ti y te despierta del sueño en que estabas dormido, si es que en verdad te despierta: «Levántate, pues, y anda» (Mt 9,6). A lo mejor estás intentando andar y no puedes, porque te duelen los pies. Y ¿por qué te duelen los pies?; ¿acaso porque anduvieron por caminos tortuosos, bajo los impulsos de la avaricia? Pero piensa que la Palabra de Dios sanó también a los cojos. «Tengo los pies sanos –dices-, pero no puedo ver el camino». Piensa que también iluminó a los ciegos… “Yo soy la luz del mundo que me sigue no andará en tinieblas sino que tendrá la luz de la vida”.

San Agustín (354-430), 0bispo de Hipona( Africa del Norte) y Doctor de la Iglesia

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