“Todos los Estados digan no a las municiones de racimo”

“Deseo expresar viva complacencia por la entrada en vigor — precisamente hoy — de la Convención para la prohibición de las municiones de racimo que provocan daños inaceptables a los civiles. Mi primer pensamiento va a las numerosas víctimas que han sufrido y siguen sufriendo graves daños físicos y morales, hasta la pérdida de la vida, a causa de estos insidiosos artefactos, cuya presencia sobre el terreno a menudo obstaculiza por largo tiempo la reanudación de las actividades cotidianas de comunidades enteras.

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