Santa Teresita del Niño Jesús, quien fue bautizada con el nombre de María Francisca Teresa, por sus padres Louis Martin y Zélie Marie Guerin, nació un 2 de enero de 1873, en la ciudad de Alençon, Francia. Su padre era de oficio relojero y su madre costurera. Sus hermanas se llamaban Paulina, María, Leonia y Celina. Ambos padres educaron a sus hijas por medio de los ejemplos y brindándoles mucho amor.
Cuando Teresita tenía 4 años, su madre falleció, quedando al cuidado de la casa María, y Paulina quien era la mayor se encargó de la educación religiosa de sus hermanas. Para estar mejor cuidadas se mudaron a vivir con una tía que vivía en el pueblo de Lisieux, por eso la llamaron Teresita de Lisieux. Cuando Teresita tenía 9 años, su hermana Paulina ingresó al convento de las carmelitas. Fue en ese momento que ella deseo seguir el mismo camino que su hermana.
Al cumplir 14 años, su hermana María ingresó al convento; un año más tarde Teresita le pidió a su padre que le permitiera ingresar a ella, sin embargo, aunque él dijo que sí, las monjas y el obispo de Bayeux les dijeron que estaba muy chica y que tendría que esperar. Más tarde, en 1887, acompañó a su padre a una peregrinación a Roma, con ocasión de la celebración de los 50 años de sacerdocio del Papa León XIII. Cuando el Santo Padre pasó bendiciendo a los peregrinos, Teresita se acercó y se arrodilló frente a él, entonces le pidió humildemente que le concediera la gracia de entrar a los 15 años al convento de las Carmelitas. El Sumo Pontífice la miró y le respondió: «Entrarás, si esa es la voluntad de Dios».
Después de esto, Teresita visitó varios santuarios donde se obran milagros, y en abril de 1888 logró entrar al convento de las Carmelitas en Lisieux, día al que nombró como: «El día de mi felicidad total». Desde el momento de su ingreso, las monjas notaron que no era una niña común de 15 años, ya que demostró tener gran equilibrio, incluso el Director espiritual admiró el hecho de que Teresita tomara la vida con seriedad y paz, además de no vivía de vanas ilusiones.
Su libro preferido siempre fue la Sagrada Biblia, sobre todo el Nuevo Testamento. Sus oraciones preferidas, además del Padrenuestro y del Avemaría, fueron los Salmos, y le agradaba leer y meditar los Santos Evangelios y las Cartas de San Pablo.
A la edad de 17 años, un 8 de septiembre hizo sus votos o juramentos de pobreza, castidad y obediencia, y quedó constituida como hermana Carmelita, hermana Teresita del Niño Jesús. Ese día escribe: «Quisiera poder dar mi vida por Jesucristo, como Santa Inés, y si Dios no quiere que sacrifique mi vida derramando como ella mi sangre, quiero hacer de mi existencia un sacrificio continuo por amor del Señor».
ENSEÑANZAS DE SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS.
- Nos enseña un camino para llegar a Dios: la sencillez del alma. Hacer por amor a Dios nuestras labores de todos los días. Tener detalles de amor con los que nos rodean. Esta es la “grandeza” de Santa Teresita. Decía: “Quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra”. El secreto es reconocer nuestra pequeñez ante Dios, nuestro Padre. Tener una actitud de niño al amar a Dios, es decir, amarlo con simplicidad, con confianza absoluta, con humildad sirviendo a los demás. Esto es a lo que ella llama su “caminito”. Es el camino de la infancia espiritual, un camino de confianza y entrega absoluta a Dios.
- Nos enseña a servir a los demás con amor y perfección viendo en ellos a Jesús. Toda su vida fue de servicio a los demás. Ser mejores cada día con los demás en los detalles de todos los días.
- Nos enseña a tener paciencia ante las dificultades de la vida. Su enfermedad requirió de mucha paciencia y aceptación. Sólo estando cerca de Dios el sufrimiento se hace dulce.
- Nos enseña a tener sentido del humor ante lo inevitable. Dicen que durante la meditación en el convento, una de las hermanas agitaba su rosario y esto irritaba a Santa Teresita. Decidió entonces en lugar de tratar de no oír nada, escuchar este ruido como si fuera una música preciosa. En nuestras vidas hay situaciones o acciones de los demás que nos molestan y que no podemos evitar. Debemos aprender a reírnos de éstas, a disfrutarlas porque nos dan la oportunidad de ofrecer algo a Dios.
- Nos enseña que podemos vivir nuestro cielo en la tierra haciendo el bien a los que nos rodean. Actuar con bondad siempre, buscando lo mejor para los demás. Esta es una manera de alcanzar el cielo.
- Nos enseña a ser sencillos como niños para llegar a Dios. Orar con confianza, con simplicidad. Sentirnos pequeños ante Dios nuestro Padre.
Oración A Santa Teresita Del Niño Jesús Por Los Sacerdotes
Santa Teresita del Niño Jesús, hoy alabo a Dios por las gracias que manifestó en ti, y te doy las gracias por haberle correspondido hasta el grado de convertirte en una gran santa.
Hoy también te quiero pedir por (Nombre del Sacerdote) de ti aprendí a amar a los sacerdotes y a apreciar lo difícil que es su tarea, si tratan de hacerlo por sus propias fuerzas.
Te encomiendo en todo momento a este sacerdote que ha dedicado su vida a Dios y te pido que lo ayudes a vencer todos los obstáculos que él pudiera encontrar en su camino.
Ayúdalo en los momentos de tentación, ayúdalo a vencerlos en el instante.
Enséñalo a amar a Dios como tú lo amas. Ayúdalo a ser un sacerdote santo y fiel, ayúdalo a ser un gran confesor.
Todo esto te lo pido con mucho amor.
Amén.
