Papa: en cada uno brilla una chispa de la luz de Dios


La Solemnidad de Todos los Santos es una ocasión propicia para alzar la mirada de la realidad terrena, delimitada por el tiempo, hacia la dimensión de Dios, la dimensión de la eternidad y de la santidad”. Lo recordó hoy Benedicto XVI, en el día en el que la Iglesia recuerda a todos aquellos hombres y mujeres que, a lo largo de los siglos, han elegido de distintas formas el amor por el Hijo de Dios. “Seguir a Cristo es abandonarse a Él: es la “finalidad primordial de nuestra existencia humana”, porque “cada instante de la vida puede convertirse en camino de santidad con la acción de la gracia, el compromiso y la perseverancia de cada cual”.

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