Lecturas al Evangelio de Hoy

Acerquémonos apresuradamente a nuestro Redentor Jesús. Unámonos a la asamblea de los santos, a la reunión de los justos. Nos acercamos a nuestros hermanos, a los que nos instruyeron en la fe… El Señor será la luz de todos y esta «luz verdadera que alumbra a todo hombre» ((Jn 1,9) brillará para todos. Iremos a donde Nuestro Señor Jesucristo ha preparado una morada para sus siervos para que donde él está estemos también nosotros. Ésta es su voluntad… Nos comunica su deseo: «Volveré y os llevaré conmigo, para que podáis estar donde voy a estar yo.» (Jn 14,2-3)…

Nos ha mostrado el lugar y el camino cuando dice: «Vosotros ya sabéis el camino para ir adonde yo voy.» (Jn 14,4) El lugar es estar junto al Padre; el camino es Cristo, como él mismo dijo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí.» (Jn 14,6) Entremos en este camino, unámonos a la verdad, sigamos la vida. El camino es el que nos conduce, la verdad la que nos asegura, la vida es que se nos da él mismo. Y para que comprendamos bien lo que él quiere, añade más adelante: «Padre, yo deseo que todos estos que tú me has dado puedan estar conmigo donde esté yo, para que contemplen la gloria que me has dado, porque tú me amaste antes de la creación del mundo.» (Jn 17,24)

Te seguimos, Señor Jesús. Pero, para que te sigamos ¡llámanos porque sin ti, nadie llega hasta ti! Tú eres el camino, la verdad y la vida. Tú eres nuestro auxilio, nuestra fe, nuestra recompensa. ¡Acoge a los que te pertenecen, tú que eres el camino; fortifícalos, tú que eres la verdad; vivifícalos, tú que eres la vida!

San Buenaventura (1221-1274), franciscano, doctor de la iglesia

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