Conversión es ir a contracorriente. A menudo nos arrastra un estilo de vida superficial e incoherente, nos domina y nos hace prisioneros del mal y de la mediocridad, ha dicho el Papa Benedicto XVI en la catequecis de la audiencia general dedicada al camino de la Cuaresma que comenzó ayer miércoles de ceniza, 17 de Febrero.
Es verdad, a veces no tenemos el valor para negarnos a seguir el ritmo de vida de la gente que nos rodea, y en ese seguirles el juego, nos alejamos de Dios para evitar que nos critiquen, que nos empiecen a decir persignados, santurrones, cuando en realidad lo que nuestro corazon nos pide es acercarnos a Dios, convertirnos; debemos pedir a Dios el valor y la fortaleza para nadar contra corriente y poner oidos sordos a todas las voces que tratan de alejarnos de la verdadera vida que es estar cerca de Dios.