¿Quién Fue Jesús?

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La tesis de Tobias Hägerland, de la Universidad de Goteburgo, en Suecia, se ha centrado en estudiar el personaje histórico de Jesús de Nazaret más allá de las versiones de los credos y los Evangelios, basadas en la fe religiosa .

Según el estudio, la proclamación del perdón de los pecados por parte de Jesús es la clave para entender cómo el Profeta-Mesías del final de los tiempos percibía su propia identidad,

Para extraer información histórica de los tendenciosos relatos bíblicos sobre Jesús y entender cómo ese material histórico pudo haber sido interpretado en el primitivo entorno judío, Tobias Hägerland ha estudiado numerosos textos originales en diversos idiomas como el griego, el arameo, el copto y el etíope. Asimismo, Hägerland se ha apoyado en las investigaciones que se están realizando actualmente en el ámbito académico internacional sobre el Jesús histórico.

“Los textos sobre Jesús y el perdón de los pecados constituyen una buena muestra de cómo los Evangelios entremezclan información histórica con conceptos e interpretaciones religiosas,” explica el investigador.

Tal y como se muestra en dichos textos, la idea de Jesús sobre el perdón difiere en diversos aspectos de aquella que tenían los primeros cristianos, lo que apunta a la existencia de un núcleo histórico común en los textos.

Por otro lado, el relato que recogen los evangelios sobre la negativa reacción de los adversarios de Jesús a sus actos no resulta históricamente creíble, a la luz de otros textos judíos sobre la mediación humana en el perdón. En este punto, la comparación con la antigua escuela retórica pone de manifiesto que los elementos polémicos de estos relatos pueden deberse a estrategias retóricas, más que a un conflicto histórico entre Jesús y los escribas de su tiempo.

La tesis rememora un par de pasajes parcialmente inadvertidos por los primeros autores judíos que parecen expresar la idea de que los profetas podían perdonar los pecados, es decir, transmitir a los seres humanos el perdón de Dios. Una de las conclusiones de Hägerland es que tanto el propio Jesús como los demás le consideraban un profeta.

“Pero no sólo un profeta, sino el Anunciado por el Espíritu”, afirma Hägerland. Jesús sería entonces “el último y mayor profeta que Dios, según la opinión general de la época, envió al pueblo de Israel”.

Como taumaturgo y predicador, Jesús ejerció esa misión de diversas formas que incluían la predicación y la transmisión del perdón.

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