recuerdo_juan_pablo_ii_sigue_vivo_cuba

Este 30 de Junio 2009 fue inaugurada en el patio del Policlínico Gemelli de Roma una estatua en recuerdo del papa Juan Pablo II.

El monumento, dedicado por la Universidad Católica a la memoria del papa Wojtyla, será bendecida por el cardenal Stanislaw Dziwisz, durante décadas secretario particular del pontífice. La obra del escultor toscano Stefano Pierotti, está colocada en el patio central del hospital romano y lleva el título “¡No tengáis miedo!”, como la célebre expresión pronunciada por el siervo de Dios el 22 de octubre de 1978, durante la homilía de la Misa inaugural del pontificado.

En el Policlínico Gemelli, donde Juan Pablo II fue ingresado en nueve ocasiones, entre el 13 de mayo de 1981 – día del atentado en la Plaza de San Pedro- y la última vez que se le ingresó al final de su enfermedad, en marzo de 2005. A este patio el Siervo de Dios se asomaba desde la ventana del apartamento de la décima planta para rezar el Ángelus dominical y bendecir a los fieles. En una de aquellas ocasiones, durante su ingreso en 1996, definió al Policlínico Gemelli “Vaticano III”, como “casa” del Papa junto a los Palacios Apostólicos de Roma y Castel Gandolfo.

En la inauguración intervinieron el rector de la Universidad Católica, Lorenzo Ornaghi, el director Administrativo, Antonio Cicchetti, y el cardenal Dziwisz, arzobispo de Cracovia, que bendeció la estatua, ante la presencia del alcalde de Roma, Gianni Alemanno. También participó Francesco Sisinni, director del Master en estudios histórico-artísticos en la Libera Università Maria Santissima Assunta (LUMSA) y director general del Ministerio para los Bienes Culturales, y de Francesco Buranelli, secretario de la Comisión Pontificia para los Bienes Culturales de la Iglesia e inspector de la Comisión Pontificia de Arqueología Sacra.

  • LinkedIn
  • Google Buzz
  • Facebook
  • StumbleUpon
  • Twitter
  • Share/Bookmark

30/06/2009, Martes de la 13ª semana de Tiempo Ordinario.

PRIMERA LECTURA
El Señor hizo llover azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra
Lectura del libro del Génesis 19, 15-29

En aquellos días, los ángeles urgieron a Lot: -«Anda, toma a tu mujer y a esas dos hijas tuyas, para que no perezcan por culpa de Sodoma.» Y, como no se decidía, los agarraron de la mano, a él, a su mujer y a las dos hijas, a quienes el Señor perdonaba; los sacaron y los guiaron fuera de la ciudad. Una vez fuera, le dijeron: -«Ponte a salvo; no mires atrás. No te detengas en la vega; ponte a salvo en los montes, para no perecer.» Lot les respondió: -«No. Vuestro siervo goza de vuestro favor, pues me habéis salvado la vida, tratándome con gran misericordia; yo no puedo ponerme a salvo en los montes, el desastre me alcanzará y moriré. Mira, ahí cerca hay una ciudad pequeña donde puedo refugiarme y escapar del peligro. Como la ciudad es pequeña, salvaré allí la vida.» Le contestó: -«Accedo a lo que pides: no arrasaré esa ciudad que dices. Aprisa, ponte a salvo allí, pues no puedo hacer nada hasta que llegues.» Por eso la ciudad se llama La Pequeña. Cuando Lot llegó a La Pequeña, salía el sol. El Señor, desde el cielo, hizo llover azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra. Arrasó aquellas ciudades y toda la vega con los habitantes de las ciudades y la hierba del campo. La mujer de Lot miró atrás y se convirtió en estatua de sal. Abrahán madrugó y se dirigió al sitio donde había estado con el Señor. Miró en dirección de Sodoma y Gomorra, toda la extensión de la vega, y vio humo que subía del suelo, como el humo de un horno. Así, cuando Dios destruyó las ciudades de la vega, arrasando las ciudades donde había vivido Lot, se acordó de Abrahán y libró a Lot de la catástrofe.

 

Salmo responsorial Sal 25, 2-3. 9-10. 11-12
R. Tengo ante los ojos, Señor, tu bondad.

Escrútame, Señor, ponme a prueba, sondea mis entrañas y mi corazón, porque tengo ante los ojos tu bondad, y camino en tu verdad. R. No arrebates mi alma con los pecadores, ni mi vida con los sanguinarios, que en su izquierda llevan infamias, y su derecha está llena de sobornos. R. Yo, en cambio, camino en la integridad; sálvame, ten misericordia de mí. Mi pie se mantiene en el camino llano; en la asamblea bendeciré al Señor. R.

SEGUNDA LECTURA

EVANGELIO
Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma
Lectura del santo evangelio según san Mateo 8, 23-27

En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. De pronto, se levantó un temporal tan fuerte que la barca desaparecía entre las olas; él dormía. Se acercaron los discípulos y lo despertaron, gritándole: -«¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!» Él les dijo: -«¡Cobardes! ¡Qué poca fe!» Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma. Ellos se preguntaban admirados: -«¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!»

Palabra del Señor.

  • LinkedIn
  • Google Buzz
  • Facebook
  • StumbleUpon
  • Twitter
  • Share/Bookmark

benjamin-jimenez

El día de hoy 29 de Junio 2009 Benjamín Jiménez Hernández, jerarca de la Diócesis de Culiacán, cumple 20 años de haber sido nombrado Obispo y celebraró ordenando a nuevos sacerdotes esta mañana en la Catedral de Culiacán.

El nombramiento como Obispo Titular de Sulleto y Obispo Auxiliar de Culiacán fue otorgado por el Papa Juan Pablo II el 25 de mayo de 1989, siendo su consagración el 29 de junio de ese mismo año, durante el obispado de Luis Rojas Mena.

El 4 de octubre de 1993, Jiménez Hernández fue nombrado Obispo Titular de la Diócesis de Culiacán, cargo actual.

Entre los estudios realizados por el Obispo Benjamín Jiménez, destaca la carrera de Filosofía y Teología en el seminario Pontificio de Montezuma, Nuevo México; la licenciatura en Teología Espiritual en la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma; siendo alumno del Colegio Pio Latinoamericano, también cursó Teología Pastoral en la Universidad de Lovaina, Bélgica, y Sicología en el ITESO, en Guadalajara.

Como sacerdote sirvió en la parroquia de Fátima, el Perpetuo Socorro, San Francisco de Asís, del Carmen y en el Seminario. Algunos de los cargos que ha ocupado se encuentra el de director del Pre Seminario de Culiacán, director espiritual del Seminario Menor, Capellán del Seminario Diocesano, profesor de Latín y Teología Dogmática en el Seminario, asistente Diocesano del Movimiento Familiar Cristiano, examinador Sinodal Diocesano, presidente del grupo de estudio del Presbiterio de la Región Sur de la Diócesis de Culiacán, decano del Decanato número uno, con sede en Catedral, Consejero Espiritual del Centro Regional de Orientación Matrimonial y de Promoción Humana.

En la CEM ha sido suplente del representante de la Región pastoral Vizcaya-Pacífico y Vocal de la Comisión Episcopal de Pastoral Indígena en el trienio 1992-1994; para el trienio 1994-1997 lo eligen representante de la Región Pastoral Vizcaya-Pacífico, repitiendo para el trienio 1997-2000, al igual que es elegido presidente del Departamento de Previsión Social del Clero y vocal de la Comisión Episcopal del Clero.

  • LinkedIn
  • Google Buzz
  • Facebook
  • StumbleUpon
  • Twitter
  • Share/Bookmark

29/06/2009, Lunes de la 13ª semana de Tiempo Ordinario. San Pedro y San Pablo, apóstoles

PRIMERA LECTURA
Era verdad: el Señor me ha librado de las manos de Herodes
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 12, 1-11

En aquellos días, el rey Herodes se puso a perseguir a algunos miembros de la Iglesia. Hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan. Al ver que esto agradaba a los judíos, decidió detener a Pedro. Era la semana de Pascua. Mandó prenderlo y meterlo en la cárcel, encargando de su custodia a cuatro piquetes de cuatro soldados cada uno; tenla intención de presentarlo al pueblo pasadas las fiestas de Pascua, Mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él. La noche antes de que lo sacara Herodes, estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con cadenas. Los centinelas hacían guardia a la puerta de la cárcel. De repente, se presentó el ángel del Señor, y se iluminó la celda. Tocó a Pedro en el hombro, lo despertó y le dijo: -«Date prisa, levántate.» Las cadenas se le cayeron de las manos, y el ángel añadió: -«Ponte el cinturón y las sandalias.» Obedeció, y el ángel le dijo: -«Échate el manto y sígueme.» Pedro salió detrás, creyendo que lo que hacía el ángel era una visión y no realidad. Atravesaron la primera y la segunda guardia, llegaron al portón de hierro que daba a la calle, y se abrió solo. Salieron, y a¡ final de la calle se marchó el ángel. Pedro recapacitó y dijo: -«Pues era verdad: el Señor ha enviado a su ángel para librarme de las manos de Herodes y de la expectación de los judíos.»

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9
R. El Señor me libró de todas mis ansias.

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. R. Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias. R. Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias. R. El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. R.

SEGUNDA LECTURA
Ahora me aguarda la corona merecida
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4, 6-8. 17-18

Querido hermano: Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida. El Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles. Él me libró de la boca del león. El Señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios.

EVANGELIO
Tú eres Pedro, y te daré las llaves de] reino de los cielos
Lectura del santo evangelio según san Mateo 16, 13-19

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: -«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» Ellos contestaron: -«Unos que Juan Bautista, otros que Ellas, otros que Jeremías o uno de los profetas.» Él les preguntó: -«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro tomó la palabra y dijo: -«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.» Jesús le respondió: -«¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.»

Palabra del Señor.

  • LinkedIn
  • Google Buzz
  • Facebook
  • StumbleUpon
  • Twitter
  • Share/Bookmark

28/06/2009, Domingo de la 13ª semana de Tiempo Ordinario.

PRIMERA LECTURA
La muerte entró en el mundo por la envidia del diablo
Lectura del libro de la Sabiduría 1, 13-15; 2, 23-24

Dios no hizo la muerte ni goza destruyendo a los vivientes. Todo lo creó para que subsistiera; las criaturas del mundo son saludables: no hay en ellas veneno de muerte, ni el abismo impera en la tierra. Porque la justicia es inmortal. Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser; pero la muerte entró en el mundo por la envidia del diablo, y los de su partido pasarán por ella.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 29, 2 y 4. 5 6. 11 y l2a y 13b
R. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R. Tañed para el Señor, fieles suyos, dad gracias a su nombre santo; su cólera dura un instante; su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo. R Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme. Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R.

SEGUNDA LECTURA
Vuestra abundancia remedia la falta que tienen los hermanos pobres
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 8, 7. 9. 13-15

Hermanos: Ya que sobresalís en todo: en la fe, en la palabra, en el conocimiento, en el empeño y en el cariño que nos tenéis, distínguíos también ahora por vuestra generosidad. Porque ya sabéis lo generoso que fue nuestro Señor Jesucristo: siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza. Pues no se trata de aliviar a otros, pasando vosotros estrecheces; se trata de igualar. En el momento actual, vuestra abundancia remedia la falta que ellos tienen; y un día, la abundancia de ellos remediará vuestra falta; así habrá igualdad. Es lo que dice la Escritura: «Al que recogía mucho no le sobraba; y al que recogía poco no le faltaba.»

Palabra de Dios

EVANGELIO
Contigo hablo, niña, levántate
Lectura del santo evangelio según san Marcos 5, 21-24. 35b-43

En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva.» Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente. Llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?» Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe.» No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santíago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. Entró y les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida.» Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: «Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»). La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar; tenía doce afíos. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

Palabra del Señor.

  • LinkedIn
  • Google Buzz
  • Facebook
  • StumbleUpon
  • Twitter
  • Share/Bookmark